El tigre en la luna

2008 Marzo 8
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by Fernando

El tigre se despertó aquella mañana. Vió que todo seguía igual y pensó en su desdichada vida. Solo en una vasta llanura gris interminable. Lloraba desde adentro y maldecía su situación. Caminaba incontables horas por día tratando de encontrar algo para hacer, pero era inútil. Correr siguiendo al sol lo había aburrido desde hacía ya mucho tiempo. Mirar estrellas también.Intuía una grandeza enorme en sus entrañas. Miraba sus poderosas garras, sentía el poder de sus extremidades, la ferocidad de sus colmillos. Sabía que estaba hecho para matar. Para cacerías en llanuras llenas de vida, que él podría encargarse en un abrir y cerrar de ojos en teñirla de rojo y mantener la vida a raya. La vida no debía expandirse más de lo estrictamente necesario. Pero todo era inútil, en aquel lugar todo su poderío no servía para nada. Las intenciones de madre natura habían fallado claramente. De nada servía un tigre en la luna. Se preguntaba si acaso, algún día encontraría algo para hacer, una tarea cualquiera que le diera sentido a su vida. Ganaba y perdía las esperanzas continuamente. Tal vez, si natura había cometido el error de poner un tigre, cometería pronto el error de poner una gacela. El tigre esperaba con ansias ese error.

Y el error llegó. Pero no como el tigre creía. Mientras paseaba sintió que el piso temblaba. Miró al horizonte y vio una sombra que comenzaba a emerger. Se agazapó, sacó sus poderosas uñas, flexionó sus patas. Estaba listo. Poco a poco la sombra creció y creció. Un elefante, pensó. Mejor, así estaría entretenido un buen rato tratando de saltar sobre su lomo y despedazarlo de a poco. El temblor siguió en aumento. Esta nueva sensación había hecho que corriera por primera vez adrenalina en su sangre. Sus ojos se abrieron con un brillo nuevo. La sombra siguió creciendo, y poco a poco el tigre se dio cuenta de su error. La sombra era demasiado grande, la miró mejor y pensó: un monstruo. Un monstruo, otro error de la naturaleza aún más grande para corregir un error más pequeño. El tigre no era el cazador, era la presa.

Aún así su orgullo felino no se amedrentaba fácilmente. Esperó un poco más, dispuesto a comenzar una pelea desigual. El monstruo fue acercándose, era inconmensurable. Una bola gigante con cientos de patas de distintos tamaños que rodaba dando pisadas enormes, a cada paso dejaba un cráter en la perfectamente lisa superficie lunar. El tigre se acercó e intentó atacarlo, pero una y otra vez debía esquivar los pisotones de la enorme bestia. La lucha había comenzado.

Durante días la enorme bola intentó borrar al tigre de la faz de la luna con un certero pisotón. Pero el tigre, que había guardado todas sus energías por años, no dejaba de correr y pegar saltos mientras encajaba sus garras con furia sobre las patas de la bestia. La bestia no gruñía, ni gemía, ni nada, pero sangraba. El tigre pensó: si no puede gritar, no voy a saber qué tan cerca estoy de la victoria. Este pensamiento, en vez de desalentarlo, lo animaba más. Pensaba que si no sabía cuándo iba a caer la bestia, entonces, debía atacar con más ahínco para tratar de apurar lo más posible su victoria. Un error podía ser fatal para él, no podía darse el lujo de estirar la pelea.

Pero natura esta vez había planeado todo muy bien: ambos murieron a la vez. La bestia de tantos rasguñones que el tigre le había propiciado, el tigre aplastado por la bestia cuando ésta se desplomó desangrada.

Lo único que queda de esa batalla, como habrán de imaginar, son los cráteres de la luna. El tigre siempre se preguntó: ¿qué podía hacer un tigre en la luna? Tal parece que consiguió su respuesta: pintarla, pintarla para que sirva de guía a los poetas. Lástima que, como algunas respuestas vitales que necesitamos, le costó la vida.

lunar eclipse, originalmente cargada por Grzesiek:.

3 comentarios dejar un →
  1. 2008 Marzo 8

    Me gusta este cuento, porque tiene la originalidad de aquellos hombres, que no con la intención de escribir una ficción en un blog, si no de dar sentido al mundo que los rodeaba, inventaban historias de carácter similar explicando los porque de las demostraciones naturales de todo tipo.
    *Si mal no recuerdo, en un lugar en China hace muchisisisisimo tiempo, un pueblo al contemplar un eclipse, creyeron que un dragón se estaba comiendo la luna, todos los habitantes salieron a las calles a hacer un “cacerolazo” para espantar con el ruido al dragón. Por suerte el dragón se asustó y la luna volvió a aparecer, sanita y salva.

  2. 2008 Marzo 9

    Me gusto mucho. Además que me resultó agil y simple para leerlo. Me di cuenta que a medida que leía, daba otras interpretaciones y encontraba muchas otras enseñanzas que ibas dejando a medida que lo redactabas. No se si voluntariamente o no… pero cumple el papel de escrito maestro, de escrito aleccionador.
    Me quedo con una de las tantas ideas que me cruzaron por la cabeza cuando lo leia… todas las tareas son dignas, aun viendo imposible la victoria. Lo dificil es seguir creyendo, seguir intentando aun no teniendo certezas de lo que pasará… siempre quedará una señal, de que lo intentamos y no nos rendimos…

    Felicitaciones!
    Espero que alguna vez exista el Blog de Fer..

    Claudia

  3. 2009 Agosto 31

    TIENE QE AVER UN TIGRE EN LA LUNA

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