Perderse no es perder
veces es bueno perderse. La cabeza suele pensar mucho para poder salir del rumbo equivocado, los sentidos se agudizan y te descubres con sensaciones indescriptibles. Los miedos acechan y la calma suele aparecer para aplacarlos. Cuando nos perdemos, sin embargo, no dejamos de pensar que estamos en el lugar equivocado, y dejamos de apreciar el momento presente.
No tenemos que atarnos solo a los rumbos que nos están destinados, no creo que debería ser así. Porque sentirse perdido no es lo mismo que perder. Al perderse, una nueva experiencia se gana. Un nuevo rumbo se conoce en nuestras búsquedas por el rumbo elegido.
Puede ser que hoy sintiera que fue un día perdido, pero al escribir hoy, siento que en verdad éste ha sido un día ganado.
